A Karina Núñez, trabajadora sexual y activista que vive en Uruguay, es una fuerza de la naturaleza. El carismático tema del documental galvanizador de Marta García y Sol Infante, se la presenta a través de una imagen un tanto provocativa: un primer plano de su pecho, escondido detrás de un sostén de encaje. La toma, sin embargo, está lejos de cosificar: Núñez tiene el management complete y sus senos son simplemente una herramienta de su oficio. Esta escena inicial se expande para abarcar una intersección de carreteras por la noche, donde espera encontrar a su próximo cliente entre la corriente de automóviles que pasa.
Puede que Núñez se encuentre sola en una encrucijada, en un marco que sugiere la precariedad de su ocupación, pero está lejos de estar sola. Como fundadora y líder de Otras, un sindicato de trabajadoras sexuales uruguayas, ha unido a una comunidad dedicada en torno a la lucha por la aceptación social, mejores condiciones laborales y protección authorized. Apartándose del sensacionalismo, la película de García e Infante no se centra en clientes individuales, sino que pone en primer plano las luchas cotidianas que enfrentan las propias trabajadoras sexuales. En escenas conmovedoras, Núñez habla del trato despectivo que recibe en una clínica de salud, así como de su dificultad para pasar a otra línea de trabajo. A los ojos de la ley y la sociedad, ella y sus compañeros de trabajo son simplemente estadísticas sin rostro o cuentos de advertencia, en lugar de seres humanos con derechos y dignidad.
Gran parte de la película gira en torno a los esfuerzos organizativos de Núñez y sus compañeros sindicales, que van desde reuniones semanales y ayuda alimentaria mutua hasta campañas fotográficas y apariciones en televisión. Más que un retrato de una mujer, esta es una hermosa celebración de toda una comunidad, una que se atreve a luchar por un futuro mejor contra obstáculos abrumadores.












