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Japón no tala árboles centenarios para su desarrollo. En cambio, los expertos pasan meses preparando sus raíces y reubicándolas.

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Cuando se planifican carreteras, ferrocarriles o nuevos edificios, los árboles centenarios suelen estar entre las primeras víctimas del desarrollo. En Japón, sin embargo, algunos de los árboles más valiosos del país tienen una segunda oportunidad. En lugar de talarlos, los arbolistas y expertos en horticultura a veces los reubican mediante un proceso minucioso que puede llevar meses o incluso más de un año. Antes de trasladar un árbol, los especialistas preparan cuidadosamente su sistema de raíces para mejorar sus posibilidades de sobrevivir en una nueva ubicación. La técnica, conocida como nemawashi, combina siglos de conocimiento hortícola con ingeniería moderna y refleja el antiguo respeto de Japón por la naturaleza y el patrimonio cultural. Su uso continuo resalta una filosofía de conservación que valora la preservación de la historia viva, lo que demuestra que el desarrollo y la gestión ambiental a veces pueden coexistir.

Por qué Japón reubica algunos árboles centenarios en lugar de talarlos

No todos los árboles que se interponen en el camino del desarrollo son reubicados. La práctica se reserva generalmente para árboles con un valor histórico, cultural o ecológico excepcional. Muchos de estos árboles se encuentran en terrenos de templos, santuarios, jardines tradicionales, parques o barrios históricos, donde han permanecido durante generaciones y se consideran parte del patrimonio native.En algunos casos, mover un árbol maduro también ayuda a preservar la biodiversidad y el carácter de un paisaje, al tiempo que permite que continúen los proyectos de infraestructura. Debido a que el proceso es costoso y técnicamente exigente, las autoridades evalúan cuidadosamente si la reubicación es práctica antes de decidir en contra de la expulsión.

La preparación de meses escondida bajo tierra

La parte más notable del proceso de reubicación ocurre mucho antes de que lleguen las grúas.Meses antes del trasplante, los especialistas comienzan a podar cuidadosamente las raíces del árbol. En lugar de arrancar todo el sistema de raíces de una sola vez, cortan gradualmente raíces seleccionadas alrededor del árbol. Esto fomenta el crecimiento de nuevas y finas raíces alimentadoras más cerca del tronco.Estas raíces alimentadoras son esenciales porque absorben la mayor parte del agua y los nutrientes necesarios para la supervivencia. Al permitirles desarrollarse antes de la reubicación, los expertos reducen significativamente el impacto del trasplante y mejoran las posibilidades del árbol de adaptarse a su nuevo entorno. Dependiendo del tamaño y la especie, esta preparación puede llevar desde seis meses hasta más de un año.

¿Qué es nemawashi y por qué es importante?

El proceso de preparación de raíces se conoce en Japón como nemawashi, término que se traduce literalmente como «rodear las raíces».Nemawashi, que originalmente period una práctica hortícola, se ha convertido en una expresión ampliamente utilizada en los negocios y la política japonesa, donde se refiere a sentar las bases silenciosamente antes de introducir cambios importantes. La metáfora proviene directamente del trasplante de árboles: una preparación cuidadosa antes de tomar medidas decisivas conduce a mejores resultados.En jardinería, el principio sigue siendo el mismo. Preparar las raíces primero aumenta en gran medida la probabilidad de que un árbol maduro sobreviva al traslado.

Cómo Japón mueve árboles gigantes

Una vez que el sistema raíz está listo, comienza la reubicación.Los trabajadores excavan alrededor del árbol para preservar la mayor cantidad posible del cepellón preparado. Las raíces se envuelven en materiales protectores como arpillera, mientras que el tronco y las ramas también se pueden asegurar para evitar daños durante el transporte.Dependiendo del tamaño del árbol, se utilizan grúas, equipos de elevación hidráulica o vehículos de transporte especialmente diseñados para trasladarlo a su nueva ubicación. Allí, se replanta en un hoyo cuidadosamente preparado, sostenido con estructuras estabilizadoras y monitoreado de cerca mediante riego y mantenimiento regulares hasta que establezca un nuevo crecimiento.

¿Sobrevive cada árbol reubicado?

Incluso con meses de preparación, nunca se garantiza que la reubicación de un árbol maduro tenga éxito. Los árboles más grandes experimentan un estrés significativo porque parte de su sistema de raíces se pierde inevitablemente durante el trasplante.El éxito depende de factores como la especie, la edad, la salud del árbol, el momento del traslado y la calidad del cuidado posterior. Por esta razón, los arbolistas japoneses reservan la técnica para árboles cuyo valor cultural, histórico o ambiental justifique el appreciable costo y esfuerzo que implica.

Una lección sobre cómo equilibrar el desarrollo y la conservación

El enfoque de Japón demuestra que el desarrollo urbano y la conservación ambiental no siempre tienen que ser objetivos opuestos. Aunque la reubicación de árboles centenarios requiere una planificación cuidadosa, experiencia especializada y una inversión significativa, permite que algunos de los monumentos naturales más preciados del país sobrevivan para las generaciones futuras. En lugar de ver los árboles antiguos como obstáculos, la práctica los trata como patrimonio vivo digno de preservación, incluso cuando las ciudades continúan creciendo. Una práctica hortícola tan precisa y paciente que se convirtió en una metáfora de cómo introducir cambios cuidadosamente en los negocios y la política tiene más significado del que logran la mayoría de las técnicas agrícolas. Nemawashi funciona con árboles porque no se puede acelerar el desarrollo de las raíces, y funciona como concepto en organizaciones exactamente por la misma razón: la preparación es el trabajo, no una demora antes de que comience el trabajo.

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