Los pronósticos para el Pacífico tropical han cambiado notablemente durante el último mes, y los científicos del clima ahora confían más en la llegada de un El Niño particularmente poderoso a finales de este año. Si bien estos eventos son parte de un ciclo climático pure, sus efectos rara vez se limitan al Océano Pacífico. Los cambios en las temperaturas de los océanos pueden alterar las precipitaciones, los patrones de sequía, las tormentas y el calor en grandes partes del mundo, afectando a veces a las cosechas, el suministro de agua y la salud pública al mismo tiempo. Las últimas perspectivas sugieren que el próximo evento podría figurar entre los más fuertes observados en los registros modernos, lo que llevó a los gobiernos, las organizaciones de ayuda y los expertos en clima a prestar mucha atención.Aunque el resultado exacto dependerá de cómo evolucionen las condiciones en los próximos meses, las expectativas han cambiado lo suficiente como para que muchos pronosticadores comiencen a prepararse para impactos que podrían extenderse mucho más allá de los eventos climáticos individuales.
Un fuerte El Niño podría surgir a finales de 2026, dicen los meteorólogos
Las últimas perspectivas estacionales del Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. indican que es cada vez más possible que El Niño se desarrolle durante las próximas semanas antes de fortalecerse durante la segunda mitad del año.Las proyecciones actuales dan un 82% de posibilidades de que las condiciones de El Niño se establezcan de aquí a julio. De cara al futuro, los meteorólogos estiman ahora una probabilidad del 65% de que el evento alcance una categoría fuerte o muy fuerte entre octubre de 2026 y febrero de 2027, según informó el Centro de Predicción Climática del Servicio Meteorológico Nacional.Un El Niño muy fuerte generalmente se asocia con un aumento de las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico tropical central y oriental al menos 2°C por encima de los promedios a largo plazo. Los eventos que alcanzan ese nivel son poco comunes y sólo se han registrado unos pocos desde que comenzaron las observaciones confiables.
El regreso de El Niño podría provocar sequías, inundaciones y cambios climáticos
El Niño se forma como parte de El Niño-Oscilación del Sur, un patrón naturalmente recurrente que alterna entre condiciones más cálidas y más frías en el Pacífico tropical cada pocos años.Cuando las aguas del océano se calientan significativamente, la atmósfera responde. Los patrones de lluvia cambian, las corrientes en chorro se mueven y los sistemas climáticos se desarrollan de manera diferente en los continentes. Algunas regiones experimentan sequías prolongadas, mientras que otras reciben lluvias inusualmente intensas. Las consecuencias suelen aparecer en la agricultura, la pesca, la gestión del agua y la respuesta a desastres y no simplemente en los registros de temperatura.Actualmente, el mundo está saliendo de las condiciones neutrales de ENSO, y las observaciones oceánicas sugieren que la transición ya está en marcha.
Los científicos advierten que el próximo El Niño podría amplificar el calentamiento causado por el hombre
El último El Niño, que duró desde mediados de 2023 hasta principios de 2024, se sumó al calentamiento de fondo causado por las emisiones de gases de efecto invernadero y contribuyó a temperaturas globales excepcionalmente altas.Los analistas climáticos esperan que la misma combinación pueda volver a ocurrir si el próximo evento se fortalece según lo previsto. Debido a que El Niño libera calor adicional desde el Pacífico a la atmósfera, las temperaturas promedio globales a menudo alcanzan su punto máximo durante o poco después de episodios importantes.Eso plantea la posibilidad de que 2027 pueda superar récords de temperatura international anteriores si el evento alcanza el extremo superior de las proyecciones actuales. Los científicos señalan que el ciclo climático pure está operando ahora en un mundo que ya es considerablemente más cálido que durante los episodios anteriores de El Niño, lo que hace que el calor extremo sea más possible.
Los expertos dicen que el próximo El Niño podría igualar al infame evento de 1877
Algunos científicos atmosféricos creen que el evento en desarrollo tiene el potencial de rivalizar con los episodios de El Niño más grandes documentados desde finales del siglo XIX.El punto de referencia que se menciona a menudo es el poderoso El Niño de 1877, que coincidió con sequías generalizadas y pérdidas de cosechas en varias regiones. Esas condiciones contribuyeron a la hambruna mundial de 1876 a 1878, uno de los desastres humanitarios más mortíferos de la historia.Las sociedades modernas tienen infraestructuras, sistemas de transporte y redes de distribución de alimentos muy diferentes, lo que dificulta las comparaciones directas. Aun así, los especialistas en clima advierten que sigue siendo posible que se produzcan graves perturbaciones en la agricultura y el suministro de agua cuando las comunidades ya enfrentan presiones económicas o políticas.
Los mayores impactos de El Niño pueden sentirse en las granjas, los alimentos y el agua.
No todos los países se verán igualmente afectados por un fenómeno de El Niño, pero en basic, este fenómeno pure supone una amenaza para el proceso de producción de alimentos. Por ejemplo, algunos lugares carecen de precipitaciones suficientes durante el período de crecimiento de los cultivos, mientras que otros están sujetos a inundaciones.Todos los problemas enumerados anteriormente pueden tener un impacto en los mercados mundiales de alimentos, especialmente si varios países no logran cosechar el rendimiento de sus cultivos. En caso de precios elevados de los alimentos, los países que ya están experimentando escasez de alimentos y afectados por conflictos armados serán los más afectados.Los expertos que investigan el cambio climático han planteado la cuestión de la escasez de agua y la salud de las personas que viven en la zona que sufren condiciones climáticas anormales.
Incendios forestales, tormentas y costos económicos más amplios
La influencia de El Niño se extiende más allá de la agricultura. En diferentes partes del mundo a menudo se observa un mayor peligro de incendios forestales, cambios en la actividad de los ciclones tropicales y cambios en los ecosistemas marinos que sustentan la pesca comercial.Las consecuencias económicas pueden ser sustanciales. Un fuerte El Niño durante 1997 y 1998 estuvo asociado con pérdidas globales estimadas en decenas de miles de millones de dólares, lo que refleja daños causados por inundaciones, sequías, tormentas y perturbaciones en industrias que dependen de un clima estable.Los científicos subrayan que los desastres individuales no pueden atribuirse únicamente a El Niño, pero el patrón climático aumenta la probabilidad de que se desarrollen ciertos extremos en regiones que ya son propensas a sufrirlos.













