Nagraj Manjule en ‘Marco’ | Crédito de la foto: ZEE5
En su reflexivo debut como director, Vikram Patwardhan elabora una batalla ética oportuna cuando el frío estilo de trabajo profesional de un fotoperiodista veterano, Chandu Pansare (Nagraj Manjule), choca con la perspectiva empática de un fotógrafo novato, Siddharth Deshmukh (Amey Wagh). Años de estar detrás de la cámara han inculcado una sensación de poder en Chandu, quien está desesperado por encontrar un momento para capturar la toma perfecta en tiempos de angustia. Disparar, para él, es primordial. Elegirá ser un buen fotógrafo en lugar de aprender a ser un buen ser humano, ya que reacciona menos a las emociones de quienes captura y más a la mecánica de su encuadre.
Todavía está imbuido de complejidad, ya que el director Patwardhan se abstiene de vilipendiarlo en el guión. Al igual que las múltiples capas de ropa que usa, hay aspectos de él que prefiere mantener para sí mismo, ocultando la verdadera naturaleza de su yo roto debajo de exteriores firmemente construidos. Eso es lo que sorprende a Siddharth cuando lo ve hablar clínicamente sobre la captura de fotografías. O cuando habla groseramente por teléfono. Se debe al complejo de superioridad de Chandu lo que hizo mella en su matrimonio, lo que lo llevó a separarse de su esposa e hija. La película intenta encontrar una conexión entre su tragedia private y la naturaleza impersonal de su estilo de trabajo. ¿Ser fotoperiodista y reaccionar ante situaciones violentas a diario lo ha insensibilizado hasta convertirlo en un ser humano sin corazón, o es su inminente apatía la que trasciende a su fotografía?
La respuesta se encuentra en algún punto intermedio, ya que Patwardhan lanza una mirada crítica sobre cómo los medios cubren las escenas del crimen. Es un mundo difícil de habitar para Siddharth, ya que enfrenta dificultades para apuntar su cámara hacia un hombre que se suicidó, y su cuerpo podrido está a punto de ser llevado a una autopsia. En ese momento de disaster, encuentra una nueva forma de capturar el cuerpo, enmarcándolo por detrás mientras se centra en la nota de suicidio que ocupa un lugar destacado en primer plano. La escena está escenificada meticulosamente, pasando tiempo con el mundo inside de Siddharth mientras lucha por siquiera mirar el cuerpo, mientras otro fotoperiodista se burla de él por su aparente malestar.
Marco (maratí)
Director: Vikram Patwardhan
Elenco: Nagraj Manjule, Amey Wagh, Akshaya Gurav, Vitthal Kale, Maurf Ali
Tiempo de ejecución: 115 minutos
Trama: Un fotógrafo novato trabaja con un fotoperiodista veterano para aprender el oficio a lo largo del camino mientras lucha contra complejas preocupaciones éticas.
El poder de este conflicto es capturado con facilidad por el director de fotografía Milind Jog, incluso cuando Patwardhan no abre el tema para abarcar concepts más amplias sobre la importancia de la mirada al cubrir un conflicto. Hay lugares donde estas complejidades podrían haber aparecido, especialmente en la segunda mitad, cuando Siddharth y Chandu se dirigen a una aldea de Maharashtra para cubrir la devastación causada por un terremoto. Más bien, la atención se centra en la thought central de ser un buen humano y un buen fotógrafo, añadiendo una leve tangente sociópata a Chandu, related a Lou Bloom (Jake Gyllenhaal) de reptador nocturno, aunque el tono nunca llega a ser tan intensamente psicológico.

Un fotograma de la película | Crédito de la foto: ZEE5
La intención tampoco es convertir a Chandu en una amenaza sino mostrar su desesperación convirtiéndose en algo infinitamente devastador. Nagraj aporta una convicción firme al encarnar la furia de Chandu. La crueldad se manifiesta en su lenguaje corporal y en la forma en que mira a sus sujetos. Curiosamente, Chandu tiene una personalidad contrastante con Nagraj, conocido por su mirada empática y profundamente humanizadora en películas como fandry, Sairat yJhund. Lo complementa con igual claridad Amey Wagh, quien representa la inocencia y el idealismo de ser joven con una agudeza desarmante.
Junto con su marcada presencia, Marco se eleva fácilmente con el tratamiento refrescante de Patwardhan, quien deja espacio para la moderación y la madurez en sus escenas, que están impulsadas por un estilo de edición animado y una partitura de fondo alegre. Hay una sensibilidad basic en su voz que refleja su juicio sobre sus personajes, sin dejar que la película caiga en un cinismo vacío. Es por eso, Marco funciona también como una advertencia contra la desensibilización masiva. Reafirma que ser un buen ser humano no es sólo una elección sino un imperativo existencial.
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Publicado – 09 de julio de 2026 05:57 p. m. IST











